Acerca de mi

Hola, me llamo Rosario . Esta es una breve introducción sobre mi propio desarrollo personal. También puedes ver mi curriculumvitae

Con 28 años mi vida se desmoronaba en mil pedazos, probablemente porque ya eran demasiados años de vacío interior, sufrimiento, falta total de motivación, depresión…Fue a esta edad cuando viví una experiencia transpersonal  y transformadora, aunque en aquel momento no fui muy consciente de ello. A partir de esta experiencia toda mi vida, que ya iba por mal camino, comenzó a desmoronarse por completo: personal, profesional y económicamente.

Desde los 28 hasta los 30 años  las cosas me iban “de mal a peor”, no había día que no llorara desconsoladamente; me sentía atrapada en una vida llena de incoherencias y de dolor, que odiaba  y con la que ya no quería continuar. Sin embargo, a la vez nació en mi interior la necesidad imperiosa de dar un gran cambio a mi vida.

Fue durante este mismo periodo cuando comencé a meditar por primera vez con la ayuda de algunos libros. Comencé a leer libros sobre meditación, otros de James Redfield, de Krishnamurti, sobre Zen, la maravillosa Autobigrafía de un Yogui de Paramahansa Yogananda, el majestuoso Bhagavad Gita, Ramiro calle, Osho, Alejandro Jodorosky con su Danza de la Realidad, Jose María Doria…Mi vida no mejoraba, pero algo nuevo se abría dentro de mi que aportaba un nuevo sentido a mi vida.

Así comenzó una nueva etapa en mi existencia.  La meditación me conectaba con “ese algo” que me expresaba que podía «estar bien» aún con las dificultades de la vida. Su práctica desarrollaba una sabiduría interior que me fue guiando, transformando favorablemente y en permanente desarrollo hasta el día de hoy.

A los 31 años, guiada por la intuición que se iba abriendo paso en mi vida,  comencé estudios de quiromasaje  y osteopatía,  posteriormente trabajé durante 6 años como masajista en El Centro Oceánico de Masajes. Durante este tiempo mi conocimiento interior, en continuo desarrollo, prosiguió sanando en mí muchas cosas, que tanta falta me hacían.

A los 42 años después de un suceso bastante curioso y una fuerte corazonada, decido ir a la universidad. Es para mí un reto importante pues no tenía estudios de bachillerato y ni siquiera había finalizado los estudios de formación profesional que en su día inicié.

Preparé el acceso a la Universidad de Oviedo para mayores de 25 años y entré para convertirme en Terapeuta ocupacional, terminando mis estudios con el Premio Fin de Carrera  que se entrega al mejor expediente académico. Y quiero decir esto especialmente, no con afán de presumir, sino para alentar a las personas, para demostrar que nunca es tarde para iniciar un camino que verdaderamente resuena en nuestro interior. Aunque lamentablemente, no todo lo que resuena en nuestro interior puede llevarnos por buen camino. Sin un buen desarrollo interior podemos confundir intuición con necesidades insatisfechas o apegos insanos. Pero no fue este el caso, pues todo continúo en un proceso de crecimiento y mejora personal.

Sin embargo, a pesar de mi motivación fueron años difíciles para sacar la carrera adelante, tenía dos niños pequeños y pase por un período de crisis importante, aunque superado con enormes beneficios, sanando y cicatrizando viejas heridas, sin duda, gracias a la conexión interior que estaba desarrollando.

Terminé mi carrera y seguí estudiando hasta el día de hoy. Elegí formaciones que me transportaron por la senda del autoconocimiento y desarrollo propio personal. Un camino que escojo también para ayudar o aportar algo en beneficio de los demás. Esta es mi verdadera vocación sin duda.

En mi caso, puedo decir que me construí a mi misma sin la ayuda de terapeutas, ni psicólogos. a pesar de mi depresión y dificultades. No obstante, recomiendo pedir ayuda,  se avanza mucho más deprisa, lo que a mí me ha llevado años, con ayuda puede reducirse muchísimo tiempo y sufrimiento, y podría fácilmente haberme desviado del camino cayendo en una depresión profunda. (No dejes de acudir a tu médico si crees que estas teniendo algún problema de salud mental, podrías necesitar, durante un tiempo, ayuda especializada de un psicólogo o un psiquiatra para poder salir de tu situación y eso no implica que no puedas valerte también de otras herramientas con el objetivo de mejorar tu salud y bienestar).

No obstante, en los últimos años si que conté con gran ayuda en mi crecimiento personal. Por ello, quiero mencionar al Padre Javier Carranza, sacerdote católico, misionero y maestro de meditación Zen; tuve el privilegio de formar parte de su grupo de meditación semanal y disfrutar de su enorme sabiduría durante sus dos últimos años de vida.  Mencionar también a Jose María Doria y su maravilloso equipo de profesionales con quienes realicé formación en Mindfulness y que tantos beneficios me aportaron, abriendo mi mente y corazón.  Mencionar a Txema Ibraim  y su equipo con quien realice el Máster en Programación Neurolingüística y en la que tanto aprendí sobre el funcionamiento de nuestra mente.  Mencionar a mis Maestros de Yoga Tibetano, enormes en compasión, generosidad y sabiduría, Sangye Dorje y Ani Tempa, a través de los cuales me introduje en el camino del Yoga Tibetano y la Meditación, convirtiéndome en Instructora y Profesora de esta maravillosa disciplina de desarrollo personal. Actualmente estoy conociendo a grandes profesionales del ámbito del mindfulness en el Máster de Mindfulness de la Universidad de Zaragoza (estoy cursando el segundo año) que me están aportando muchos conocimientos, como su director el psiquiatra Javier García Campayo.

Quiero dar especialmente las gracias a mi increíble marido, siempre creyó en mí, sigue creyendo y me apoya incondicionalmente, ayudándome en todo lo que puede; gracias a mi hijos y familia por su comprensión y ayuda; a mis amigos que son un gran apoyo y con quienes comparto todas estas inquietudes; gracias a todos por enseñarme, por abrirme los ojos en muchas situaciones vividas, habéis sido mis grandes maestros.

Es mi objetivo ser útil, despertar corazones, ser conectora de la intuición con la razón, ayudar en el crecimiento del amor genuino y despertar sonrisas que nacen del auténtico gozo interior.

A ello me dedicaré en cuerpo y alma, haciéndolo lo mejor que pueda y comprometiéndome a ser mejor persona cada día.

No quiero parecer con todo esto una entusiasta poco realista, todo lo contrario, soy absolutamente consciente de las dificultades que todos tenemos, que la perfección no existe, que la verdad absoluta se escapa a nuestro conocimiento reducido,  que la tristeza y el dolor forman parte de la vida; pero también sé, que eso no debe impedir que desarrollemos la capacidad de aprender de todas nuestras experiencias y que trabajemos para desarrollar lo mejor de nosotros mismos, levantándonos las veces que sea necesario, al igual que un niño que está aprendiendo a caminar: algo absolutamente imprescindible para crecer y desarrollarse en cualquier aspecto de nuestra vida.

RosaRio